1. Cuando estás fuera de casa, sólo piensas en qué estará haciendo

2. Y ya no hablamos de cuando te vas de viaje: llamas cada dos por tres para ver cómo está o si te echa de menos

3. Cuando llegas a casa, le vas a saludar antes de quitarte la chaqueta, las gafas de sol, ¡lo haces incluso con las llaves de casa en la mano!

4. Y, obviamente, le saludas con un beso... Porque lo haces todo el tiempo. Le besas.

5. En tu móvil, el 80% de las fotos son de tu perro. El otro 20 son de tu perro y tú

6. Le vistes. Bueno, ¡qué coño! Le disfrazas. Mucho. Es gracioso.

7. Y todo eso, lo planeas con tiempo, reflexionando mucho

8. Cuando alguien te habla de sus hijos y te enseña fotos, tú le enseñas fotos de tu perro

9. Piensas que tus otros amigos con perro en realidad querrían tener tu perro

10. Te acuerdas del cumpleaños del perro mejor que del de tu madre... Y lo celebras

11. No puedes entender a la gente a la que no les gustan los perros. Piensas que deben ser mala gente

12. Duermes con tu perro. Sabes que no deberías, pero lo haces. Eso es la felicidad para ti

13. Cuando comes, siempre le das algo de lo que estás comiendo. No deberías, pero lo haces. Eso es la felicidad para él

14. Le hablas en el MISMO tono que hablas cuando estás frente a un bebé

15. Cuando la gente te dice que hay demasiado pelo en el coche, en el sofá o en la cama lo justificas diciendo que está mudando. “Es la época”...

16. Anulas planes porque te encanta estar con tu perro en tu tiempo libre

17. Cuando estás sentado en el sofá viendo la tele, no puedes evitar quedarte anonadado mirando qué hace
18. Cuando ves algo de perro que es mono, no puedes evitar comprárselo. Chuches, collares, mantitas

19. Piensas que tu perro es el más guapo de todos. El más listo. El más simpático. El más salao.

20. Estás, en una palabra, orgulloso. ¡No hay nadie mejor que tu perro!


